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¿Qué es la Hipoacusia? (Pérdida auditiva)

Existen varias clases de hipoacusia o pérdida auditiva...

La Hipoacusia

Un niño puede tener una pérdida auditiva conductiva, una pérdida auditiva neurosensorial, o una pérdida auditiva mixta. Todas las clases de pérdida auditiva reducen el volumen de algunos sonidos o eliminan la habilidad de oír diferentes tonos o de oír el habla claramente. La pérdida auditiva de un niño puede clasificarse en uno de los siguientes grados: leve, moderado, grave, o profundo (extremadamente grave). La pérdida auditiva puede encontrarse en un solo oído (pérdida auditiva unilateral) o en ambos oídos (pérdida auditiva bilateral). La pérdida auditiva puede ser temporal o permanente.

Pérdida auditiva conductiva
Una pérdida auditiva conductiva ocurre cuando existe un problema en el oído externo o medio. La causa más común de la pérdida auditiva conductiva en los niños pequeños es una infección del oído medio llamada otitis media. La otitis media es definida como una inflamación del oído medio, generalmente con líquido que puede o no estar infectado. La condición es muy común en los niños pequeños y es la causa de muchas visitas al pediatra. Es importante que las infecciones del oído reciban tratamiento de un médico tan rápido como sea posible para reducir la posibilidad de que sean una causa de pérdida auditiva. En la mayoría de los niños se presentarán, en algunas ocasiones, las infecciones del oído medio. No obstante, las infecciones que duran varios meses, a pesar del tratamiento médico, causan problemas serios. Cuando ocurren múltiples infecciones del oído antes de los 18 meses de edad, existe la posibilidad de que el niño tendrá problemas con el desarrollo de la aptitud de escucha, algunos sonidos del habla, desarrollo del lenguaje, y aptitudes de lectura de fase temprana.

Existen también otras clases de pérdida auditiva conductiva en los niños pequeños. Algunos niños nacen con una anormalidad física del oído externo o medio. Es posible que ésta no pueda ser tratada quirúrgicamente hasta los 6 años de edad, y con frecuencia hasta la adolescencia, dejando a estos niños con una pérdida auditiva hasta que se realice la cirugía.

Pérdida auditiva neurosensorial
La pérdida auditiva neurosensorial ocurre cuando existe una anomalía en el oído interno (la cóclea) o el nervio auditivo, o cuando éstos han sido dañados. Existen muchos factores, en una etapa temprana, que pueden causar una pérdida auditiva neurosensorial incluyendo: falta de oxígeno durante el nacimiento, peso de nacimiento extremadamente bajo, herencia, y virus maternales o uso de fármacos (drogas) por la madre (especialmente durante las doce primeras semanas del embarazo). Un niño puede nacer con audición normal y adquirir una pérdida auditiva a causa de una enfermedad vírica tal como la meningitis, o la exposición a ciertos fármacos. También existen algunas condiciones de herencia que son asociadas con la pérdida auditiva neurosensorial progresiva (aumento de la pérdida auditiva con el tiempo). Los niños con pérdida auditiva neurosensorial necesitan recibir sistemas de amplificación apropiados y supervisión audiológica tan pronto como se identifique la pérdida auditiva. Sin importar el grado de pérdida auditiva presente, o si la pérdida auditiva está presente únicamente en un oído, la supervisión audiológica debería incluir: evaluaciones auditivas continuas y seguimientos, remisiones para seguimientos médicos relacionados, adaptaciones y ajustes de prótesis auditivas y períodos de prueba para éstas, y supervisión de la eficacia de la amplificación.

Pérdida auditiva mixta
Cuando un niño tiene tanto una pérdida auditiva conductiva como sensorial en el mismo oído, a esta condición se le conoce como pérdida auditiva mixta. Los niños con pérdida auditiva neurosensorial permanente son tan propensos a las infecciones del oído medio como los niños con capacidad auditiva normal, y pueden añadir una pérdida auditiva conductiva a su pérdida auditiva neurosensorial existente. El audiólogo pediátrico de un niño debe evaluarlo con regularidad para detectar todas las clases de pérdida auditiva, como parte del proceso de supervisión audiológica continua del niño.

Las investigaciones muestran claramente que una elección de la opción de comunicación no debería estar basada sólo en el grado de pérdida auditiva.

 

Grado de Perdida Auditiva y Sus Posibles Efectos

Leve  de 26 a 40 Db
Puede tener dificultad en percibir habla en voz baja o distante. Un niño con una pérdida auditiva leve puede dejar de percibir hasta el 10% de la señal del habla cuando el hablante está a una distancia mayor de 1 metro, o si el entorno es ruidoso. Es probable que experimente algo de dificultad en la comunicación y en los entornos educativos. Se debe considerar la necesidad de utilizar prótesis auditivas e intervención.

Moderado  de 41 a 55 dB
Entiende el habla conversacional a una distancia de 1 m a 1.5 m. Un sistema de amplificación puede darle la capacidad de oír y discriminar todos los sonidos. Sin amplificación, puede dejar de percibir del 50% al 100% de la señal del habla. La inteligibilidad del habla puede ser afectada a menos que el niño reciba amplificación óptima.

Moderado/ Grave  de 56 a 70 dB
La conversación debe realizarse en voz muy alta para poder percibirla sin el uso de amplificación. Una sordera de 55 dB puede significar que no se percibe el 100% de la señal del habla bajo condiciones típicas de conversación. Cuando recibe amplificación, el niño puede experimentar dificultades en entornos que requieran comunicación verbal, especialmente en grupos grandes. Se anticipan retrasos en el lenguaje hablado y reducción en la inteligibilidad del habla sin intervención ni amplificación.

Grave  de 71 a 90 dB
Si la sordera apareció antes del desarrollo del lenguaje, es probable que el lenguaje oral y el habla no se desarrollen espontáneamente o podrían retrasarse gravemente. Sin amplificación, percibe voces altas a aproximadamente 30 cm. de distancia del oído y es probable que dependa de la vista para la comunicación. Con el uso constante del sistema
de amplificación, atención de los padres a las estrategias de comunicación, y un entorno efectivo de comunicación, es probable que el desarrollo del lenguaje y del habla llegue a un grado normal o casi normal.

Profundo de por lo menos  91 dB
Si la sordera es prelocutiva, es probable que el lenguaje oral y el habla no se desarrollen espontáneamente. Sin amplificación, depende de la vista en lugar de la audición para la comunicación y el aprendizaje. Es un posible candidato para recibir un implante coclear. Con el uso constante del implante coclear o sistema de amplificación, padres comprometidos, técnicas de comunicación orales-auditivas o verbales-auditivas, o un sistema de comunicación como la palabra complementada, es probable que el desarrollo del lenguaje y del habla llegue a un grado normal o casi normal.

 




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